Iglesia Evangélica Pentecostal Asamblea de Dios en Cuba
Somos la Iglesia Evangélica Pentecostal Asamblea de Dios en Cuba — Manantial de Vida, una comunidad de fe comprometida con la predicación del Evangelio de nuestro Señor Jesucristo y con la enseñanza de la Palabra de Dios.
Como iglesia pentecostal, creemos en el poder transformador del Espíritu Santo y en la autoridad de las Sagradas Escrituras. Nos reunimos para adorar a Dios, crecer en el conocimiento de su Palabra y compartir el amor de Cristo con nuestra comunidad.
Nacimos con el deseo de ser un manantial de vida para todos los que buscan a Dios, siguiendo el mandato de Jesús de hacer discípulos y predicar el Evangelio a toda criatura.
Como iglesia pentecostal, nuestra adoración es alegre y sincera. Creemos que el Espíritu Santo mueve a la iglesia a alabar a Dios con libertad, levantando manos y voces en gratitud por su amor.
Cada reunión es un encuentro con Dios a través de la alabanza, la oración y la predicación de su Palabra. Te invitamos a experimentar la presencia de Dios en medio de nuestra comunidad.
"Adorad al Señor en la hermosura de la santidad." — Salmos 29:2
La iglesia no solo se reúne dentro del templo, sino que también lleva el amor de Cristo a la comunidad. Organizamos actividades de servicio, apoyo y ayuda a quienes más lo necesitan.
Creemos que la fe se demuestra con acciones, y que cada acto de servicio es una expresión del amor de Dios hacia nuestro prójimo.
"Así también la fe, si no tiene obras, está muerta en sí misma." — Santiago 2:17
Momentos de nuestra vida como iglesia
Predicar el Evangelio de Jesucristo, hacer discípulos y llevar el mensaje de esperanza y vida abundante a cada corazón.
Ser una iglesia que refleje el amor de Cristo, donde cada persona encuentre adoración, comunión y crecimiento espiritual.
Fidelidad a la Palabra, adoración en espíritu y verdad, comunión fraternal, oración ferviente y evangelismo.
Basadas en la enseñanza de las Sagradas Escrituras
La Biblia es la Palabra de Dios inspirada, infalible y suprema autoridad para la fe y la conducta.
Un solo Dios verdadero, Creador de todo, eterno, revelado en Padre, Hijo y Espíritu Santo.
El Hijo de Dios, quien murió por nuestros pecados, resucitó al tercer día y vive para interceder por nosotros.
En el bautismo del Espíritu Santo, sus dones para la iglesia y el fruto del Espíritu en el creyente.
Un don de Dios recibido por fe en Jesucristo, no por obras, para que nadie se gloríe.
Esperamos la segunda venida de nuestro Señor, la resurrección de los muertos y la vida eterna.